EL PAVO RELLENO DE
NAVIDAD.
El pavo relleno con
cebollitas acarameladas era el rey en la cena de Navidad. Se hacía en casa con
el auxilio de Isabel, una vecina que también hacia su pavo y venía a aprender…,
año tras año a prender, y así toda la vida. Se comenzaba limpiando bien el pavo, quitando los cañones y plumas y chamuscando con un mi mechero – esta
era mi aportación al guiso - las que sean pequeñas para "depilar" el
bicho.
Después se inyecta con una
jeringuilla 50 ml de vino
en distintos puntos de la pechuga y las patas para que quede bien envinado.
Luego lo salamos y lo untamos con tocino del jamón de la tía Josefa – regalo de
cada Pascua.
El
relleno se hace con ciruelas y orejones y panceta que mezclamos con miga de
pan. Finalmente añadimos trozos de piña y gajos de naranja mandarina. Vamos
precalentando el horno a 220º y mientras, preparamos
el relleno. Para ello rehidratamos las ciruelas pasas y los orejones y
los cortamos en trozos. La panceta fresca la picamos en trozos muy
pequeños y la ponemos con el resto de los ingredientes en un bol, dejando que
el pan se empape con el resto.
Una vez mezclado todo, añadimos
las manzanas cortadas en gajos y rellenamos el pavo. Luego se cose el pavo y se
mete en el horno hasta que esté doradito.
Bien,
hasta aquí bien… así se hacia el pavo en casa. Pero en la Almedina, para mí
solo, hice algunas variantes para que el guiso “encajara” en mi soledad.
Modus
faciendi de la Variantes de la Almedina:
En lugar
del pavo de cinco Kg que se compraba en familia, me hice con una perdiz. El
limpiado… como en casa, pero sin mechero: con una cerilla es suficiente. Luego
viene lo del vino: como no tenía vino dulce busqué en la despensa y le metí al
ave lo que encontré: Chivas Regal de no sé cuántos años que me regalaron en una
conferencia y que llevaba allí otros tantos. Como la perdiz es pequeña, y no tenía
jeringa, usé una agujita de insulina y no sin esfuerzo empapé el ave con medio
vaso de wiski del dicho. Una pasada de perdiz beoda quedó el animalito.
El
relleno lo podéis hacer con manzana y jamón y quedó gustoso, y todo listo…,
pues al horno. Las cebollitas acarameladas las encontré ya hechas en el Super.
Advertencia:
si por casualidad llama una desconsolada amiga que está sola y no tiene pavo, y
la invitáis a comer, ponedla sobre aviso de que no todo en la Almedina se queda
como el pavo: encogido al añadir medio vaso de Chivas.