miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las almendras garrapiñadas de Pilar


Querido Fonseca: no sé si mis recetas son apropiadas para este blog pues están pensadas para hacerlas a cuatro manos y, si acaso hubiera o hubiese soledades que sean dos danzando muy juntas alrededor de los fogones.

De todos modos, por si la quieres publicar ahí te va una de las mías
.


Querida cocinera: este es un blog culinario del sentimiento. Ahí está su enjundia, ahí está su gracia, y ahí estás tú. No quiero quitar ni poner una coma; no quiero alterar ni siquiera un instante; me siento mojado en el charco y en la vida, y tus almendras garrapiñadas son un bálsamo de Fierabrás para mis males. No sé si podré agradecerte alguna vez esta receta, pero ten por seguro que cuando dance mi soledad junto al fuego se hará humo y subirá a mis ojos con la dulzura con que tú escribes. Gracias, amiga mía, por tú receta. Gracias, Pilar, por existir.
 
Almendras garrapiñadas

Lo primero será localizar un almendro, a ser posible sin dueño y sin Eloisa... los que viváis en una ciudad podréis comprar las almendras en los campos de las ciudades, (el hipermercado) pero que sepáis, que las almendras no crecen en esas grandes superficies.

Nosotros iremos a recogerlas del árbol, como está mandado, con las katiuskas y el impermeable, que andan las nubes rondando... pisaremos todos los charcos que encontremos a nuestro paso, (nos colocamos frente a frente en el lugar más profundo del charco, nos cogemos de las manos, una... dos..., y a la de tres saltamos) probablemente haya pérdida de equilibrio, abrazo acogedor... etc. Esto es aconsejable hacerlo de regreso a casa con el cesto lleno de almendras, o corremos el riesgo de tener que comprarlas en el Mercadona.

Una vez en casa y con las almendras escoscadas, (palabra aragonesa) procedemos a golpear las almendras con un martillo, sería aconsejable llevar a cabo esta operación en el jardín, eso si la lluvia lo permite, también se aconseja tener cuidado con los dedos, hay que golpear la almendra, únicamente la almendra... y les quitamos la cáscara, en este proceso se suelen enredar las manos,
-¿era tuya, o era mía?
-es mi mano
- no decía la mano, digo la almendra
-¡Ah! la almendra es mía
Antes de tener todas las almendras limpitas, es más que probable que enredemos intenciones, y ya no creo que sea tan aconsejable realizar esta tarea en el jardín.

Bueno; y una vez hemos logrado terminar esta fase, pasamos al fuego

Ingredientes:


100 gramos de almendras
100 gramos de azúcar
100 cc de agua


Se coloca una olla bajita en el fogón, fuego medio/alto, se echa el agua, después el azúcar y por último las almendras... Con una cuchara de madera removemos todo despacito, importante, te colocas detrás de mí, una mano rodea mi cintura, la otra sujeta la cuchara y remueve; mis manos deberán estar sobre las tuyas, derecha sobre la derecha; izquierda sobre la izquierda... y tu aliento en mi nuca, y un susurro en el aire.

Lo más delicado de las almendras garrapiñadas es pillares el punto en el que hay que retirarlas del fuego, y estoy segura de que esta receta hecha a cuatro manos no sale jamás, pero no os preocupéis, no tiene importancia pues si se pasa el punto del garrapiñado, llega al punto de turrón, así que al llegar a este punto... ¡Buen turrón! Que ya, casi, es Navidad.


martes, 25 de septiembre de 2012

Precisiones al pavo con cebolla. Las croquetas de buche


Precisiones a los filetes de pavo con cebolla y el guiso de croquetas.

 
Me han llamado animal. Eso: me han llamado animal; y el animal no era yo, era el pavo. Me han llamado bruto; pero bruto considero que sería el que se comiera el pavo sin el degüello. Me han llamado cruel e inhumano y…; bueno, que se le va a hacer. Lo peor que me han llamado ha sido insensible…, y eso no: insensible no, que he sufrido mucho en este guiso. Y lo digo porque el pavo tenía cara de buena persona, los ojos cándidos y el moco torcido un pelín hacia la izquierda. Antes de liarme con lo del cuchillo hemos hablado de hombre a hombre; bueno de hombre a hombre no; de hombre a pavo y de pavo a hombre: yo le dije:

-          Lo siento muchacho, pero la nevera está vacía y tu eres pavo y …¿lo entiendes?; además que sepas que me caes bien con esa cara de progre con el moco un tanto ladeado a la izquierda…; si lo tuvieras ladeado a la derecha me caerías peor, mira. Pero no: pareces un intelectual  calvete y todo.

Esto antes del trasiego de la mierda y de la sangre y de los platos rotos. Después del episodio he de reconocer que mi amigo el pavo me caía peor. Además, le dije, ahí tienes a Tobi que está expectante (en efecto: Tobi estaba en la puerta de la cocina con los ojos brillantes como el azabache …), y total, ocho o diez años viviré con Tobi, si vivo y vive él, y ocho o diez minutos que pasaré contigo y ante la inmensidad de los millones de años del universo… qué más da unos minutitos más que menos. También está la cosa del orgullo fonsequil. Es más complicado de entender pero … ¿tú que pensarías si llamo a Carmen o Alcaina su marido y les mando que te corten el pescuezo? Te parece bien que pensara mi gente que no sirvo ni para matar un pavo…; no, no esto lo haremos te parezca bien o no te lo parezca…
- El pavo respondió sin inmutarse: glu,glu,glu. ( creo que no se enteró de lo que iba el asunto)

Viendo que la perorata al pavo se hacía larga y un tanto absurda me quedé callado y Tobi ladró impaciente. Tobi calla, coño, espeté: no seas insensible al dolor ajeno, y el perro se calmó; se calmó entonces, pero cuando el chorro de sangre del pescuezo del pavo me llegó a la camisa, Tobi no aguantó más y saltó hacia nosotros. Todavía no he averiguado si para defenderme a mí o para comerse al pavo. Lo cierto es que al levantarme a coger el delantal se agarró a él con la boca y no lo soltó hasta que el pavo las guiñó. Investigaré otro día estos pormenores.

En otro comentario me han dicho que olvidé cruzarle las alas al ave antes de meterle mano. Que de esa forma se elude el aleteo y no hubiera sido necesario tenerlo abrazado tanto tiempo. Esta precisión es, desde luego, pertinente; pero pienso que está mal escrita pues al asociar el “meterle mano” con el “tenerlo abrazado” me quedado un tanto confuso. No, no, no:  por ahí no van los tiros.

Finalmente apuntar que Caritas no se quedó con el ave muerta a escobazos; algún requisito sanitario impidió que lo guisaran, así que al día siguiente ordené a Carmen que lo desplumaran y se aprovechara como Dios manda. Carmen me hizo unas maravillosas croquetas de buche. Pero claro, esa es ya una receta de Carmen que no puedo publicar sin su permiso. Si me lo da, os prometo hacerlo llegar a UN FONSECA EN LA COCINA pues estaban riquísimas.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Castañas con chocolate


Me envía Pilar esta receta de castañas. Castañas con chocolate. De momento no he podido probarlas. Me faltan las castañas, que todavía no las hay; me faltan las brasas, que aún no he encendido la chimenea; y me falta Pilar, que no está aquí. Así que solo tengo para hacer el guiso, el cuento y las rodillas y …, la verdad, tiene esta receta un regusto tal que anhelo ya los primeros fríos para estar comiendo sin parar hasta S. José. Yo añadiría al condumio algunas precisiones, algunos consejos, algunos requisitos para que el proceso de hacer este postre fuera perfecto…, pero me los callo para que cada cual se los imagine.

Solo una apreciación, y esta es importante: este blog viene recogiendo recetas de solitario, de divorciado, de viudo…; recetas para hacer en soledad. Estas castañas con chocolate no, esta receta hay que hacerla en pareja, que si no, no sale. Y para terminar: se trata de un postre presunto, hipotético, futurible, pues no creo que al guisarlo se pueda terminar siempre el proceso. Puede que antes, preferiblemente a la hora de sacar las castañas del fuego, y comerse furtivamente “alguna” , los cocineros se descuiden en otros menesteres y las castañas que aún están en el nido de ascuas acaben como un tizón. Cosas de la vida. Bueno, ahí va la receta de las castañas con chocolate.

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¡¡¡CASTAÑAS!!!

... con chocolate


Ya está aquí el otoño, la lluvia resbalando por el cristal, el viento, los grises, los ocres... llega el tiempo de preparar la leña, de pasear por la montaña, llega el tiempo de acurrucarse junto a la chimenea... y de asar castañas.

Es imprescindible que sea un día de lluvia suave, pasear por el Moncayo, (a ser posible en buena compañía) junto al Monasterio de Veruela, hay un paseo bordeado de castaños, bien, ese el lugar ideal para recoger las castañas, además, irremediablemente, pisarás charcos.

Una vez recogidas las castañas, ya bajo techo, sentados en el suelo al lado de la lumbre, se limpian las castañas, (en Aragón, escoscar las castañas) hacemos nidos con las brasas y vamos colocando en ellos las castañas... una a una; una tú, una yo; una tú, otra yo... en ese vaivén de manos que se rozan enrojecidas por el calor de la lumbre.

Cuando las castañas se calculan asadas, (un cuento que me susurras sentada en tus rodillas) se sacan del fuego con ayuda de unas pinzas de cocina, se colocan sobre la bandeja y vamos preparando un chocolate fundido, que deberíamos haber hecho en vez del cuento... Bien, ya tenemos el chocolate fundido a baño maría y sin sacarlo de allí, para que no se enfrié, nos disponemos a quitar la piel a las castañas, aun están muy calientes; cojo una, me quemo, la suelto, soplas mis dedos ardiendo... en fin, poco a poco, que a cuatro manos es algo más lento; cuando tenemos una castaña limpica, la sujetamos por un extremo con las pinzas y la bañamos en el chocolate, se coloca luego sobre una fuente y repetimos el proceso, castaña, me quemo, soplas... Una castaña, dos castañas, tres castañas; y te como una; una castaña, dos castañas, tres castañas, y me comes dos.

Al finalizar este paso, tendremos una fuente grande, medio llena de castañas bañadas de chocolate.. Las dejamos reposar un ratito y las comemos después acompañadas de un moscatelico de Encinacorva; mucho mejor que el típico cigarrillo, ¡Dónde va a parar!


Espero que os chupéis los dedos...



 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Filetes de pavo con cebolla


Filetes de pechuga de pavo fonsequiles, con cebolla.


En la finca tenía mi padre una piara de pavos blancos. Unos cien pavos con su pavero dando vueltas por el cortijo, arrastrando sus alas para conquistar a la pava de turno, hinchando el buche, picoteando por aquí o por allá y en fin… primorosa estampa la de los pavos.

Pero mi recuerdo de niño de los pavos se acrecienta y peta – como dicen los catalanes – cuando cada tres o cuatro días llegaba a casa, ataditas las patas, uno de aquellos ejemplares. E Indalecio: chofer, jardinero, marido de la cocinera y hombre para todo, le cortaba la cabeza al pavo. Mira, Félix, se afila el cuchillo, se le dobla la cabeza así,  y se le da el tajo de oreja a ojera. Salía la sangre a chorro y se recogía en una bandeja para freírla con cebolla. Luego ya, aguantando con decisión los estertores del animal, se suspendía  el ave por las patas, y la cabeza degollada, que no cortada, iba soltando las últimas gotas de sangre. El plato o fuente ya repleto se me viene al recuerdo como un sol atardecido de mi ciudad. Para terminar el pavo se mete en un barreño de agua hirviendo para desplumarlo con facilidad.

El caso es que un alguien – supongo que mal intencionado – me regaló un pavo y había que matarlo; e Indalecio ya no está en casa. Ahora estoy solo, con Tobi y con el pavo. ¿y qué hago yo con el pavo?. Me armo de valor; afilo el cuchillo; me acerco al animal atado de las patas; lo cojo  y … me lleno las manos de mierda de pavo. ¡Agggg!, que asco. Me lavo las manos; enchufo la manguera e intento quitar la gallinaza de las patas; el pavo al sentir el agua se mueve con desesperación, aletea, me pone pringado otra vez de mierda. Pienso en coger la escopeta y pegarle un tiro. Me reprimo, medito, reflexiono. Yo soy un Fonseca, y un Fonseca no se acojona delante de un pavo. Tienes que tener decisión, prudencia, templanza…  ¿Qué coño tiene que ver la templanza con este asuntos?. Félix: tú lo que quieres, me digo, es no matar el pavo.  Eres un señorico inútil y … además no tiene comida más que esta hasta mañana que abra el Mercadona… Ante tan sutil razonamiento vuelvo a coger el cuchillo, pongo el plato en el suelo de la cocina, abrazo enteramente al animal, oigo su corazón latir, le doblo la cabeza y …zas: le pego el tajo.  Pero la sangre no va al plato; no, no, que va,  la sangre viene a mi cara, a la oreja derecha, a mi camisa blanca… ; intento ponerme el delantal que está colgado detrás de la puerta, no llego, me levanto con el pavo degollado a cuestas, salta la sangre a la pared, me revuelvo, lanzo imprecaciones mil y aprieto desesperadamente el ave hasta notar que sus fuerzas van cediendo y la sangre – que ya cae gota a gota, va llenando definitivamente el recipiente del suelo. ¡uf! Dios, que rato me digo para consolarme. Me voy al cuarto de baño, me miro en el espejo: parezco un yanqui de esos que ponen en las películas USA después de la batalla – preferentemente con japoneses o alemanes o indios o lo que sea - llevando al compatriota herido hasta el alejado y primoroso campamento.  Pongo cara de yanqui: Ahhhh… ¡Que valiente soy!, me digo. Un Fonseca cumple siempre… ¡ y unos cojones : oigo ruido en la cocina, corro hacia allí y me encuentro al pavo de pié, con la cabeza torcida (  no estaba cortada según las enseñanzas de Indalecio) y aleteando enloquecidamente entre los platos del fregadero que acababa de lavar.

He acabado matando el pavo a escobazos. He llamado a Caritas y se han llevado el animal. Me ha costado tres horas limpiar la cocina, poner una lavadora, serenarme un poco. Me quedé sin comer y… cuando esta mañana he subido al mercadona  y he visto una bandejita primorosa con tres filetes de pechuga de pavo, los he comprado sin dudar y he preparado el guiso que sigue.


Ingredientes


-          Filetes de Pechuga de pavo

-          Cebolla

-          Aceite de oliva

-          Crema de acetato de Módena

-          Cúrcuma

-          Pimienta.


Modus faciendi

 Se hace un sofrito de cebolla con bastante aceite para que salga salsita. Se le echa a la cebolla un chorreoncito de crema de acetato. La cebolla se pone negra. Ponemos los filetes a la plancha y ya doraditos los ponemos en una fuente blanca. Espurreamos la cúrcuma y la pimienta y echamos un poquito de aceite para que las especias se disuelvan. Luego colocamos la cebolla ennegrecida como guarnición procurando hacerlo con arte: es decir, que la cebolla no se mezcle con la carne hasta servir.

Advertencias

Si no hay pavo en el supermercado, haz otro guiso.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Tarta de chocolate de Loreto


Loreto ha dado señales de vida y trae a estas páginas su pastel de chocolate. Resulta que la mujer diez, que yo intuía,  es una realidad y nos da un postre exquisito, un postre sublime, un regalo del alma. Y lo es porque, como veréis, el pastel de chocolate de Loreto es la tarta de fiesta que preparaba para sus hijos en cumpleaños. Y eso, se hace con el alma. La imagino allí, en Paris, la ciudad de las grandes pastelerías, los bombones selectísimos, los dulces encantados, la bollería de ensueño…; todo lleno de cristales, de lujo de pedigrí, y de glamur. La imagino allí con sus tres hijos pidiendo piruletas mágicas, caramelos de colores y regalos mil envasados en papel dorado y… Loreto, seguro, que pensó. Les haré a mis hijos pastel de chocolate, pastel del de siempre, pastel con historia y con vida. El pastel de cuando estaba en España. Y lo hizo así porque París, en definitiva es la ciudad del amor. Y Loreto hizo este pastel con amor. Os trascribo textualmente el mensaje de mi amiga.

 

Por fin doy señales de vida!

Ha sido un verano muy raro, ya estamos de vuelta a esta rutina que nos ha tocado por el momento. Dicen que la vida da muchas vueltas Espero que esta vuelta termine de pasar pronto! Te mando la receta del PASTEL DE CHOCOLATE

Es una receta muy especial ha sido el primer pastel de chocolate para mis hijos, cuando cada uno de ellos cumplió su primer año. Alejandro lo celebramos en el bosque de Boulogne y termino por caerse dentro del pastel, Clarita en casa con un montón de gente! porque era Enero y me quede corta, tenía que haberlo hecho mucho más grande y Beatriz en casa, en la terraza, en julio, con un calor bochornoso y con mala leche; ese que la gente no piensa que hace en Paris!

Es un pastel lleno de buenos recuerdos y energías positivas!

 

Ingredientes:

para la base: 200gr de galletas de chocolate, 80 gr de mantequilla fundida y 100 gr de pepitas de chocolate negro.

para el pastel: 375 gr de queso fresco (es una receta italiana! di encuentras Ricotta es lo mejor), 125 gr de azúcar, 3 huevos, 150 gr de chocolate blanco fundido.

para la cubierta: 100 gr de chocolate negro fundido, 100 gr de nata para cocinar

 

Se pone mantequilla en un molde y se tapiza con papel vegetal para poder desmoldar el pastel. Se mezclan los 80 gr de mantequilla fundida con las galletas desmigajadas. Se pone en el fondo del molde aplastándolo bien. Las pepitas de chocolate se reparten por encima.

 

Se bate el queso hasta que se quede como una crema, se añade el azúcar, los huevos uno a uno batiendo todo el tiempo. Se añade el chocolate y se sigue batiendo hasta obtener una consistencia untuosa. Esta mezcla se pone encima del fondo de galleta y se cuece a unos 180º durante unos 30 minutos (compruebas si esta cocido con la punta de un cuchillo). Se deja enfriar, se tapa y se deja en el frigorífico por lo menos dos o tres horas.

 

Luego mezclas el chocolate negro fundido con la nata y se lo pones por encima y otra vez al frigo 2 o 3 horas.

Te tiene que gustar el chocolate!

Un beso y prometo tardar menos en contestar. Ha sido un verano muy difícil, espero que se vayan mejorando las cosas. Me alegro mucho de estar otra vez un contacto!

 

Loreto

 

 

 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Ropa vieja


Ropa vieja

 En mi casa, de niño, comíamos ropa vieja. Eran años de hambre y a eso de las dos comenzaban a llegar gentes del pueblo que venían a Granada…

-           Que vengo a ver  a la fulanica (una de las chicas del servicio), que soy su prima, y vengo a avisarle que el chacho está S. Juan de Dios (el hospital), que le traigo a los señores unos espárragos, o unas collejas, o unos hachos para la candelaria…

Mentira, venían a comer, a alimentarse, a matar las jambres, como se decía entonces. Y el Caballero que era mi padre ordenaba al servicio: ponerle a estos señores un plato de cocido. Gracias a Dios … ¡Que Dios se lo pague!, ¡que Dios se lo pague!, decían y pasaban a la cocina y se tomaban el puchero y alguna cosilla más de postre.

-          Gracias a Dios y a usted decían de despedida…;

-          a Él sean dadas, respondía el caballero.

 
Y eso un día, y otro día, y otro día y la vida toda hasta que llegó a estas latitudes la leche americana y los turistas y el despiporre. ¡Dios!, qué años, qué miseria, qué bloqueo tan horrendo le aplicó USA y compinches a España. Encima de haber tenido una guerra, padecimos una victoria y la incomprensión del mundo.

En ese ambiente me crié yo y salí, al ver aquello, rojete, anti yanqui  y progresista. En fin que pues eso: que me acuerdo de la ropa vieja; y es que como en casa se cocían cada día muchos garbanzos  había  ropa vieja cuando que no llegaban los invitados del pueblo.

Luego, ya, de separado, me he hecho ropa vieja los domingos con los garbanzos del sábado porque no tenía otra cosa. Y salen buenos, y me gustan, y más cuando les añado una butifarra y tomate frito, pero no dejan de recordarme la gente famélica que llegaba a casa a las dos de la tarde a … ver a fulanica.

Ingredientes  

-          cocido de garbanzos de ayer

-          butifarra

-          tomate frito

-          soledad.

Modus faciendi.

Se sofríen los garbanzos escurridos del cocido de ayer ( el caldo se guarda para sopa de la noche) con el tomate y la butifarra. Se comen directamente en la cocina sin más añadidos. Al salir al pasillo miras la foto del caballero que fue mi padre, y le dices: que Dios lo bendiga y le de salud para que vengamos a ver a la fulanita.

 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La crema invisible, o crema pastelera de Loreto


Cuando Loreto regresó de Paris me sentí un tanto consternado. Cuando yo la mandé a Francia  era una chica diez. La más inteligente, la más trabajadora, la más intuitiva, la más respetuosa…, la más guapa.

Así que cuando regresó de Paris con mucha vida a cuestas pensé que ahora no era ya la chica diez, sino la mujer diez, y le pedí recetas de cocina. Loreto, le dije, si colaboras seguimos publicando; ahora un libro de cocina, mejor que un estudio de la Legislación Farmacéutica. ¿Te va?... Pues sí, me contestó, y empezó a enviar sus recetas. La que traigo hoy aquí se llama la crema invisible, que puesta entre dos trozos de hojaldre forman un postre exquisito.

Ingredientes

-          Medio litro de ….

-          Una cascara de….

-          Cuatro ….

-          Doscientos gramos de ….

 
Modus faciendi.


Se toma el medio litro de …., y se pone a fuego lento. Añádase la cascara de…. Y los cuatro …; Los doscientos gramos de …….se añaden poco a poco hasta conseguir una pasta consistente. Luego se le va dando vueltas con un pistilo de cristal hasta que la pasta quede invisible. A  continuación se coloca entre las hojas del hojaldre de la vida. La pasta invisible se sirve en silencio.


Advertencias

El comensal que se siente a la mesa y quiera degustar la pasta invisible debe cerrar los ojos,  tomar un trozo de vida y pensar en Loreto. Y es así porque mi discípula Loreto no me ha enviado ninguna receta.  Eso sí: yo sigo esperando y mientras os obsequio con la pasta invisible.

sábado, 1 de septiembre de 2012

zumo de granada con yogur.



Tengo tres granados en la Almedina y este año se han abierto antes de tiempo y los frutos no están del todo buenos. Los granos pequeños, y tirando a rosa por algunos sitios, no impiden que estén dulces y con un sabor fino y casi sensual que me recuerda la fragancia y la esencia de los jardines de mi ciudad, de los jardines de la Alhambra; que por algo le pusieron a Granada, Granada. Dicen los estudiosos que lo de Granada viene de Garnata ... ¿y lo de Garnata de donde viene?. Yo creo que alguien, que no tenía ciudad,  se estaba comiendo una granada allá por Sierra Elvira, hace muchísimos años, pues eso: que vio los meandros del Genil sobre la Vega y el fruto que tenía en la mano y comprobó que los bordes de la granada abierta eran meandros marcados de verde sobre granos arracimados y prietos en su interior. Luego se imaginó las casas del Albaicín o la Sabica y el Palacio rojizo allá en lo alto... y: pues ya está. En fin, que las he cogido y las he puesto sobre papel de periódico en el quicio de una ventana. Y ahí estaban hasta que ha llegado visita con niños y no tenía nada que darles más que yogur. Dos yogures griegos de esos del Mercadona. Y como esto es un palacio y aquí vive un Fonseca, sólo pero Fonseca, pues decidí hacerles un postre inolvidable. Un postre mágico, les dije; un postre que no olvidareis nunca aventuré.

Lo malo es que del dicho al hecho hay mucho trecho, y cuando uno es un bocazas y le cuenta a los niños que por la noche, en la Almedina, una doncella uniformada se pasea por los pasillos llevando una bandeja de plata con los postres más exquisitos se imaginarse pueda, y que la doncella de marras viene cada noche hasta mi puerta y me dice:

 

-          Sr. Marqués: quiere probar el pastel de manzana, o el hojaldre de alas de querubín, o el virolo de Baeza.

-          Hija, le respondo de mala gana, que hubiera preferido decirle … ven pa ca con bandeja y todo – pero esto me lo callo, y menos escuchándome los niños el cuento de la doncella, y digo: Hija, yo no soy el marqués, yo soy un simple Fonseca.

-          Bueno, pero Vd. ejerce de marqués; de marqués solitario, pero marqués al fin de cuentas. ¿No es Vd. el dueño del Palacio?, pues todo dueño de este palacio tiene derecho a probar cada noche el mejor postre de la cocina más selecta del mejor restaurante de los duendes que viven en la Almedina.

-          ¡Eso no es verdad!, tío Félix, dicen el más espabilado de los sobrinos. ¿te crees que somos tontos…? Los duendes no tienen restaurantes…

-          Te lo estás inventando, tío Félix, eres un mentiroso..

-          ¿Ah, sí?, pues si no os lo creéis no os daré de la maravillosa crema Alhambrina que me dejó anoche la doncella.

-          Yo si te creo, tío Félix, responde la más pequeña de los niños intentando, como no, que le dé a ella las sobras de la crema Alhambrina. Y claro, al momento se suman los demás y ya está el Fonseca en un apuro. Y así nació la crema Alhambrina ayugurada o zumo de granadas con yogur que viene a ser lo mismo, aunque con matices.

 

Ingredientes

-          Tres o cuatro granadas recién cortadas y preferentemente con los granos rojos.

-          Tres yogures ( yo puse solo dos y salió escaso) griegos del mercadona.

-          Un poquito de azúcar morena ( morena porque no tenía otra)

-          Quince o veinte flores de jazmín

-          Un trozo de gasa o redecilla, o material similar para engarzar los jazmines.

-          Cuatro chinchetas

-          Bandeja de plata

-          Cucharitas ad hoc y platos minúsculos de los de los juegos de café ( una por niño)

 

Modus faciendi

 

Se parten las granadas y se les mete la minipimer. La pasta conseguida no suelta el zumo apenas; hay que prensar o centrifugar tal como hacemos en la almazara de la Almedina para sacar el aceite. Para prensar se mete la pasta de granada en una bolsa de plástico y se aprieta con fuerza hasta… , hasta que no se rompa la bolsa como me pasó a mí y lo puse todo pringando. Para centrifugar, se coge la bolsa y se le da vueltas a estilo onda, pero con cuidado que no se escape y se estrelle contra la pared de la cocina.

Conseguido el zumo (advierto que no es fácil) se mezcla con el yogur meneando con tenedor despacito y se añade el azúcar moreno si el yogur del mercadona no está azucarado. Si lo hemos comprado azucarado se puede omitir este paso. El producto final se mete en el congelador de la nevera un ratito mientras los niños juegan o les cuentas un par de cuentos.

La pasta se coloca en un cuenco, y este sobre la tabla de partir los fiambres o el queso y se tapa con el tul de marras antes dicho cuidando de que quede abombado sobre la crema y el cuenco, de manera que el resultado sea una media esfera del tamaño aproximado de media sandia. Para conseguir el efecto deseado puede pincharse las cuatro esquinas del tul con cuatro chinchetas. Terminado el artilugio se engarzan las flores de jazmín en el  invento de la gasa hasta que no se vea el cuenco ni la crema. Colóquese todo sobre bandeja de plata que lleva , alrededor del condumio, los platitos minúsculos del juego de café.

 

Advertencias

Como habia cuatro niños y dos yogures, la distribución de la pasta Alhambrina ha de ser meticulosa y exacta para no crear problemas. Y no lo olvide… esto es un postre mágico que me dejó la doncella del palacio de la Almedina con la exigencia de absoluto secreto. Nadie, nunca jamás, pase lo que pase, debe saber el misterio de este dulce encantado. Vosotros niños, antes de comer, tenéis que prometer que no se lo diréis a nadie… ¿vale? Y todos dicen que sí y entonces le das a oler uno a uno – y mejor en penumbra – los jazmines y les sirves con una cucharita minúscula un trocito no mayor de una aceituna picual en el platito de café. Si os gusta, podéis repetir y aquí termina la preparación de la crema Alhambrina y todos tan contentos, menos yo que me temo que mañana se presenten otros cuatro sobrinos a probar el nuevo postre de la doncella uniformada. Y yo, hasta ahora, sin probar ni el postre ni la doncella. Y es que tengo un sino…