Cuando Loreto regresó de
Paris me sentí un tanto consternado. Cuando yo la mandé a Francia
era una chica diez. La más inteligente, la más trabajadora, la más intuitiva,
la más respetuosa…, la más guapa.
Así que cuando regresó de
Paris con mucha vida a cuestas pensé que ahora no era ya la chica diez, sino la
mujer diez, y le pedí recetas de cocina. Loreto, le dije, si colaboras seguimos
publicando; ahora un libro de cocina, mejor que un estudio de la Legislación Farmacéutica.
¿Te va?... Pues sí, me contestó, y empezó a enviar sus recetas. La que traigo
hoy aquí se llama la crema invisible, que puesta entre dos trozos de hojaldre
forman un postre exquisito.
Ingredientes
-
Medio litro
de ….
-
Una cascara
de….
-
Cuatro ….
-
Doscientos
gramos de ….
Modus faciendi.
Se toma el medio litro de
…., y se pone a fuego lento. Añádase la cascara de…. Y los cuatro …; Los
doscientos gramos de …….se añaden poco a poco hasta conseguir una pasta
consistente. Luego se le va dando vueltas con un pistilo de
cristal hasta que la pasta quede invisible. A
continuación se coloca entre las hojas del hojaldre de la vida. La pasta
invisible se sirve en silencio.
Advertencias
El comensal que se siente
a la mesa y quiera degustar la pasta invisible debe cerrar los ojos, tomar un trozo de vida y pensar en Loreto. Y
es así porque mi discípula Loreto no me ha enviado ninguna receta. Eso sí: yo sigo esperando y mientras os obsequio con la pasta invisible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario