Ropa vieja
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Que vengo a ver a la fulanica (una de las chicas del
servicio), que soy su prima, y vengo a avisarle que el chacho está S. Juan de
Dios (el hospital), que le traigo a los señores unos espárragos, o unas
collejas, o unos hachos para la candelaria…
Mentira, venían a comer,
a alimentarse, a matar las jambres, como se decía entonces. Y el Caballero que
era mi padre ordenaba al servicio: ponerle a estos señores un plato de cocido.
Gracias a Dios … ¡Que Dios se lo pague!, ¡que Dios se lo pague!, decían y
pasaban a la cocina y se tomaban el puchero y alguna cosilla más de postre.
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Gracias a
Dios y a usted decían de despedida…;
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a Él sean
dadas, respondía el caballero.
En ese ambiente me crié
yo y salí, al ver aquello, rojete, anti yanqui y progresista. En fin que pues eso: que me acuerdo
de la ropa vieja; y es que como en casa se cocían cada día muchos garbanzos había ropa vieja cuando que no llegaban los
invitados del pueblo.
Luego, ya, de separado,
me he hecho ropa vieja los domingos con los garbanzos del sábado porque no
tenía otra cosa. Y salen buenos, y me gustan, y más cuando les añado una
butifarra y tomate frito, pero no dejan de recordarme la gente famélica que
llegaba a casa a las dos de la tarde a … ver a fulanica.
Ingredientes
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cocido de
garbanzos de ayer
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butifarra
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tomate frito
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soledad.
Modus faciendi.
Se sofríen los garbanzos
escurridos del cocido de ayer ( el caldo se guarda para sopa de la noche) con
el tomate y la butifarra. Se comen directamente en la cocina sin más añadidos.
Al salir al pasillo miras la foto del caballero que fue mi padre, y le dices:
que Dios lo bendiga y le de salud para que vengamos a ver a la fulanita.
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