jueves, 6 de septiembre de 2012

Ropa vieja


Ropa vieja

 En mi casa, de niño, comíamos ropa vieja. Eran años de hambre y a eso de las dos comenzaban a llegar gentes del pueblo que venían a Granada…

-           Que vengo a ver  a la fulanica (una de las chicas del servicio), que soy su prima, y vengo a avisarle que el chacho está S. Juan de Dios (el hospital), que le traigo a los señores unos espárragos, o unas collejas, o unos hachos para la candelaria…

Mentira, venían a comer, a alimentarse, a matar las jambres, como se decía entonces. Y el Caballero que era mi padre ordenaba al servicio: ponerle a estos señores un plato de cocido. Gracias a Dios … ¡Que Dios se lo pague!, ¡que Dios se lo pague!, decían y pasaban a la cocina y se tomaban el puchero y alguna cosilla más de postre.

-          Gracias a Dios y a usted decían de despedida…;

-          a Él sean dadas, respondía el caballero.

 
Y eso un día, y otro día, y otro día y la vida toda hasta que llegó a estas latitudes la leche americana y los turistas y el despiporre. ¡Dios!, qué años, qué miseria, qué bloqueo tan horrendo le aplicó USA y compinches a España. Encima de haber tenido una guerra, padecimos una victoria y la incomprensión del mundo.

En ese ambiente me crié yo y salí, al ver aquello, rojete, anti yanqui  y progresista. En fin que pues eso: que me acuerdo de la ropa vieja; y es que como en casa se cocían cada día muchos garbanzos  había  ropa vieja cuando que no llegaban los invitados del pueblo.

Luego, ya, de separado, me he hecho ropa vieja los domingos con los garbanzos del sábado porque no tenía otra cosa. Y salen buenos, y me gustan, y más cuando les añado una butifarra y tomate frito, pero no dejan de recordarme la gente famélica que llegaba a casa a las dos de la tarde a … ver a fulanica.

Ingredientes  

-          cocido de garbanzos de ayer

-          butifarra

-          tomate frito

-          soledad.

Modus faciendi.

Se sofríen los garbanzos escurridos del cocido de ayer ( el caldo se guarda para sopa de la noche) con el tomate y la butifarra. Se comen directamente en la cocina sin más añadidos. Al salir al pasillo miras la foto del caballero que fue mi padre, y le dices: que Dios lo bendiga y le de salud para que vengamos a ver a la fulanita.

 

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