jueves, 20 de septiembre de 2012

Filetes de pavo con cebolla


Filetes de pechuga de pavo fonsequiles, con cebolla.


En la finca tenía mi padre una piara de pavos blancos. Unos cien pavos con su pavero dando vueltas por el cortijo, arrastrando sus alas para conquistar a la pava de turno, hinchando el buche, picoteando por aquí o por allá y en fin… primorosa estampa la de los pavos.

Pero mi recuerdo de niño de los pavos se acrecienta y peta – como dicen los catalanes – cuando cada tres o cuatro días llegaba a casa, ataditas las patas, uno de aquellos ejemplares. E Indalecio: chofer, jardinero, marido de la cocinera y hombre para todo, le cortaba la cabeza al pavo. Mira, Félix, se afila el cuchillo, se le dobla la cabeza así,  y se le da el tajo de oreja a ojera. Salía la sangre a chorro y se recogía en una bandeja para freírla con cebolla. Luego ya, aguantando con decisión los estertores del animal, se suspendía  el ave por las patas, y la cabeza degollada, que no cortada, iba soltando las últimas gotas de sangre. El plato o fuente ya repleto se me viene al recuerdo como un sol atardecido de mi ciudad. Para terminar el pavo se mete en un barreño de agua hirviendo para desplumarlo con facilidad.

El caso es que un alguien – supongo que mal intencionado – me regaló un pavo y había que matarlo; e Indalecio ya no está en casa. Ahora estoy solo, con Tobi y con el pavo. ¿y qué hago yo con el pavo?. Me armo de valor; afilo el cuchillo; me acerco al animal atado de las patas; lo cojo  y … me lleno las manos de mierda de pavo. ¡Agggg!, que asco. Me lavo las manos; enchufo la manguera e intento quitar la gallinaza de las patas; el pavo al sentir el agua se mueve con desesperación, aletea, me pone pringado otra vez de mierda. Pienso en coger la escopeta y pegarle un tiro. Me reprimo, medito, reflexiono. Yo soy un Fonseca, y un Fonseca no se acojona delante de un pavo. Tienes que tener decisión, prudencia, templanza…  ¿Qué coño tiene que ver la templanza con este asuntos?. Félix: tú lo que quieres, me digo, es no matar el pavo.  Eres un señorico inútil y … además no tiene comida más que esta hasta mañana que abra el Mercadona… Ante tan sutil razonamiento vuelvo a coger el cuchillo, pongo el plato en el suelo de la cocina, abrazo enteramente al animal, oigo su corazón latir, le doblo la cabeza y …zas: le pego el tajo.  Pero la sangre no va al plato; no, no, que va,  la sangre viene a mi cara, a la oreja derecha, a mi camisa blanca… ; intento ponerme el delantal que está colgado detrás de la puerta, no llego, me levanto con el pavo degollado a cuestas, salta la sangre a la pared, me revuelvo, lanzo imprecaciones mil y aprieto desesperadamente el ave hasta notar que sus fuerzas van cediendo y la sangre – que ya cae gota a gota, va llenando definitivamente el recipiente del suelo. ¡uf! Dios, que rato me digo para consolarme. Me voy al cuarto de baño, me miro en el espejo: parezco un yanqui de esos que ponen en las películas USA después de la batalla – preferentemente con japoneses o alemanes o indios o lo que sea - llevando al compatriota herido hasta el alejado y primoroso campamento.  Pongo cara de yanqui: Ahhhh… ¡Que valiente soy!, me digo. Un Fonseca cumple siempre… ¡ y unos cojones : oigo ruido en la cocina, corro hacia allí y me encuentro al pavo de pié, con la cabeza torcida (  no estaba cortada según las enseñanzas de Indalecio) y aleteando enloquecidamente entre los platos del fregadero que acababa de lavar.

He acabado matando el pavo a escobazos. He llamado a Caritas y se han llevado el animal. Me ha costado tres horas limpiar la cocina, poner una lavadora, serenarme un poco. Me quedé sin comer y… cuando esta mañana he subido al mercadona  y he visto una bandejita primorosa con tres filetes de pechuga de pavo, los he comprado sin dudar y he preparado el guiso que sigue.


Ingredientes


-          Filetes de Pechuga de pavo

-          Cebolla

-          Aceite de oliva

-          Crema de acetato de Módena

-          Cúrcuma

-          Pimienta.


Modus faciendi

 Se hace un sofrito de cebolla con bastante aceite para que salga salsita. Se le echa a la cebolla un chorreoncito de crema de acetato. La cebolla se pone negra. Ponemos los filetes a la plancha y ya doraditos los ponemos en una fuente blanca. Espurreamos la cúrcuma y la pimienta y echamos un poquito de aceite para que las especias se disuelvan. Luego colocamos la cebolla ennegrecida como guarnición procurando hacerlo con arte: es decir, que la cebolla no se mezcle con la carne hasta servir.

Advertencias

Si no hay pavo en el supermercado, haz otro guiso.

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