Filetes de pechuga de
pavo fonsequiles, con cebolla.
En la finca tenía mi
padre una piara de pavos blancos. Unos cien pavos con su pavero dando vueltas
por el cortijo, arrastrando sus alas para conquistar a la pava de turno,
hinchando el buche, picoteando por aquí o por allá y en fin… primorosa estampa
la de los pavos.
Pero mi recuerdo de niño
de los pavos se acrecienta y peta – como dicen los catalanes – cuando cada tres
o cuatro días llegaba a casa, ataditas las patas, uno de aquellos ejemplares. E
Indalecio: chofer, jardinero, marido de la cocinera y hombre para todo, le
cortaba la cabeza al pavo. Mira, Félix, se afila el cuchillo, se le dobla la
cabeza así, y se le da el tajo de oreja
a ojera. Salía la sangre a chorro y se recogía en una bandeja para freírla con
cebolla. Luego ya, aguantando con decisión los estertores del animal, se suspendía
el ave por las patas, y la cabeza
degollada, que no cortada, iba soltando las últimas gotas de sangre. El plato o
fuente ya repleto se me viene al recuerdo como un sol atardecido de mi ciudad.
Para terminar el pavo se mete en un barreño de agua hirviendo para desplumarlo
con facilidad.
El caso es que un alguien
– supongo que mal intencionado – me regaló un pavo y había que matarlo; e
Indalecio ya no está en casa. Ahora estoy solo, con Tobi y con el pavo. ¿y qué
hago yo con el pavo?. Me armo de valor; afilo el cuchillo; me acerco al animal
atado de las patas; lo cojo y … me lleno
las manos de mierda de pavo. ¡Agggg!, que asco. Me lavo las manos; enchufo la
manguera e intento quitar la gallinaza de las patas; el pavo al sentir el agua
se mueve con desesperación, aletea, me pone pringado otra vez de mierda. Pienso
en coger la escopeta y pegarle un tiro. Me reprimo, medito, reflexiono. Yo soy
un Fonseca, y un Fonseca no se acojona delante de un pavo. Tienes que tener
decisión, prudencia, templanza… ¿Qué coño
tiene que ver la templanza con este asuntos?. Félix: tú lo que quieres, me
digo, es no matar el pavo. Eres un
señorico inútil y … además no tiene comida más que esta hasta mañana que abra
el Mercadona… Ante tan sutil razonamiento vuelvo a coger el cuchillo, pongo el
plato en el suelo de la cocina, abrazo enteramente al animal, oigo su corazón
latir, le doblo la cabeza y …zas: le pego el tajo. Pero la sangre no va al plato; no, no, que va,
la sangre viene a mi cara, a la oreja
derecha, a mi camisa blanca… ; intento ponerme el delantal que está colgado detrás
de la puerta, no llego, me levanto con el pavo degollado a cuestas, salta la
sangre a la pared, me revuelvo, lanzo imprecaciones mil y aprieto
desesperadamente el ave hasta notar que sus fuerzas van cediendo y la sangre – que
ya cae gota a gota, va llenando definitivamente el recipiente del suelo. ¡uf!
Dios, que rato me digo para consolarme. Me voy al cuarto de baño, me miro en el
espejo: parezco un yanqui de esos que ponen en las películas USA después de la
batalla – preferentemente con japoneses o alemanes o indios o lo que sea - llevando
al compatriota herido hasta el alejado y primoroso campamento. Pongo cara de yanqui: Ahhhh… ¡Que valiente
soy!, me digo. Un Fonseca cumple siempre… ¡ y unos cojones : oigo ruido en la
cocina, corro hacia allí y me encuentro al pavo de pié, con la cabeza torcida
( no estaba cortada según las enseñanzas
de Indalecio) y aleteando enloquecidamente entre los platos del fregadero que
acababa de lavar.
He acabado matando el
pavo a escobazos. He llamado a Caritas y se han llevado el animal. Me ha
costado tres horas limpiar la cocina, poner una lavadora, serenarme un poco. Me
quedé sin comer y… cuando esta mañana he subido al mercadona y he visto una bandejita primorosa con tres
filetes de pechuga de pavo, los he comprado sin dudar y he preparado el guiso
que sigue.
Ingredientes
-
Filetes de
Pechuga de pavo
-
Cebolla
-
Aceite de
oliva
-
Crema de
acetato de Módena
-
Cúrcuma
-
Pimienta.
Modus faciendi
Advertencias
Si no hay pavo en el
supermercado, haz otro guiso.
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