Esta ensalada me la envía Pilar Tejero Valero. Es como ella: natural, sugerente, reconfortante e íntima. Uno sabe lo que come, disfruta de cada manjar, de cada huevo y de cada gallina casi que lo ha puesto. Para mi gusto le faltan a los huevos un buen chorizo y quizás tambien haberlos frito con aceite del mio, con el aceite de oliva picual de Cazorla, con el mejor aceite del mundo. Claro que la solución es enviarle a Pilar una botellita del Torreón de Nubla y ... te la debo amiga; cuando quieras nos vemos y te la doy. Un abrazo y gracias
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Ensalada peregrina.
De lo mejor que puedes poner en tu mesa el primer día de peregrinación...
Acabamos de llegar al pueblo, (apenas tres casas y dos albergues) yo nunca había
descansado en un albergue, así que, de cualquier forma es una experiencia, es
una casona vieja con dos habitaciones grandes repletas de camas, a la entrada
está el recibidor/ comedor/sala de tertulias, a la derecha la cocina y por la
puerta de atrás se sale al patio/corral en el que conviven las gallinas con un
perro, los conejos y las cabras; un poco más allá está el huertecillo... también
hay una tienda de campaña y una vieja, pero que muy vieja caravana.
Salgo
muy curiosa para hacer fotos a tan pintoresco "patio" y apenas me ve
fotografiando a los animales, se acerca él con una proposición irresistible:
¿Quieres hacer fotos a dos cabritillos traviesos?, y me abre la puerta, no puedo
fotografiarles porque apenas hay luz, pero mis ojos se han llenado de vida, de
infancia renacida, al fin y al cabo, soy de pueblo y de una época en que las
gallinas eran en una casa tan necesarias cómo la luz.
Después, él, Óscar,
nos enseña el huerto y nos cuenta que vive de voluntario en el albergue, que
llegó un día de peregrino y regresó para quedarse, que en lo alto del monte ha
encontrado la serenidad perdida... Óscar tiene una mirada llena de vivencias de
todo tipo, y la tranquilidad de quien sabe al fin lo que desea; duerme en la
vieja caravana, y me promete sacar a los cabritillos por la tarde para que pueda
fotografiarles.
Nos pregunta que hemos pedido para comer, y se apresura a
recolectar unas lechugas, tomates y algún pepino de la huerta; huelen a pueblo,
a alimento, a verdad... es nuestra comida. Cuando sabe que de segundo plato
queremos huevos fritos, tuerce un poquito el gesto, las gallinas andan perezosas
y la persona que fue al pueblo próximo para hacer la compra no ha llegado
todavía; sin embargo, hace un aparte con las gallinas, (dice que para
amenazarlas con un "despido procedente", o con un "ERE") y comemos huevos, ahora
bien, los tres últimos peregrinos que llegan al lugar, han de comer
filetes.
Ensalada de la huerta
Ingredientes: lechuga, tomates,
aceitunas, queso de cabra y nueces.
Lavar y cortar la lechuga y los
tomates, añadir el queso a taquitos, las aceitunas y las nueces, es importante
que las nueces se piquen un poquito en el mortero de la abuela... Aliñar al
gusto del peregrino.
Huevos fritos con patatas
Ingredientes:
dos huevos por persona,(previa amenaza a las gallinas) y una patata
grande.
Pelar y cortar la patata, poner aceite (de oliva virgen) en una
sartén y cuando esté caliente, freír las patatas, seguidamente proceder a freír
los huevos... se sirve muy caliente, con un pellizco de sal y otro de aromas de
la montaña.
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